La densitometría ósea es una prueba que sirve para medir la densidad de calcio existente en nuestros huesos, por lo que suele utilizarse para el diagnóstico de la osteoporosis o valorar el riesgo de fracturas.
Es una técnica fácil de realizar por su rapidez y comodidad para el paciente, ya que no es dolorosa ni requiere ingreso en el hospital. El examen de densidad ósea, también llamada absorciometría de rayos X de energía dual (DEXA) o densitometría ósea, es una forma mejorada de tecnología de rayos X que se utiliza para medir la pérdida ósea.
La prueba suele realizarse sobre un único hueso, normalmente la cadera o las vértebras más inferiores de la columna vertebral. En algunos adultos y en los niños se realiza en todo el cuerpo. El aparato de medición consigue una imagen con la que detecta la cantidad de calcio del hueso y lo compara con los valores normales.
Se puede utilizar para estudios de composición corporal total, con determinación de la masa grasa, lo que tiene una gran utilidad en el seguimiento y planificación de tratamientos en pacientes con problemas nutricionales (obesidad, anorexia, seguimiento de cirugía bariátrica, etc.). Además, hoy en día se utiliza también en deportistas de alto nivel, ya que permite valorar la cantidad de masa ósea, de masa grasa y de masa magra (fundamentalmente músculos), tanto de forma global en todo el cuerpo, como por regiones, como los brazos piernas, pelvis, abdomen, tórax, lo que permite planificar entrenamientos más específicos. Permite asimismo hacer estudios pediátricos, con posibilidad de realizar mediciones de densidad mineral ósea y composición corporal a partir de tres años, porque la radiación de esta densitometría es mucho más baja.
La densitometría ósea nos permite determinar el nivel de masa ósea, para estimar el riesgo de fracturas osteoporóticas y las personas que están en riesgo de sufrir fracturas osteoporóticas. Las fracturas vertebrales son el sello distintivo de la osteoporosis y se presentan con una mayor incidencia en las primeras etapas de la vida que cualquier otro tipo de fracturas osteoporóticas.
El examen de densidad ósea es altamente recomendado si:
- Es una mujer postmenopáusica y no ingiere estrógeno.
- Tiene antecedentes maternales o personales de tabaquismo o de fractura de cadera.
- Es una mujer postmenopáusica que es alta o delgada (menos de 60 kilos).
- Es un hombre con enfermedades clínicas asociadas a la pérdida ósea.
- Utiliza medicamentos que se conocen que generan pérdida ósea, incluyendo corticoides como Prednisona, diferentes medicamentos anticonvulsivos y determinados barbitúricos, o drogas de reemplazo de la tiroides en dosis altas.
- Tiene diabetes del tipo 1 (anteriormente llamada juvenil o insulino-dependiente), enfermedad hepática, renal o antecedentes familiares de osteoporosis.
- Tiene un alto recambio óseo, que se muestra en la forma de colágeno excesivo en las muestras de orina.
- Sufre de una enfermedad en la tiroides, como hipertiroidismo.
- Sufre de una enfermedad en la paratiroides, como hiperparatiroidismo.
- Ha experimentado una fractura después de un traumatismo leve.
- Tiene rayos X que evidencian fractura vertebral u otros signos de osteoporosis.
La última generación de sistemas de densitometría ósea de haz en abanico nos permite realizar morfometría vertebral, que ofrecen imágenes de columna vertebral laterales de «alta resolución» ofrece una alternativa práctica potencial a las radiografías para el análisis clínico de fracturas vertebrales.
Las ventajas de usar la densitometría ósea con morfometría sobre los dispositivos radiográficos convencionales son su mínima exposición a la radiación y la adquisición de imágenes a alta velocidad.
La morfometría ósea puede recomendarse para pacientes mayores, especialmente si:
- Han perdido más de una pulgada de altura.
- Tienen dolor de espalda sin motivo.
- Una dexa arroja resultados límites.